La Consejería de Infraestructuras y Transporte del Gobierno valenciano planteó hoy a la Confederación de Organizaciones Empresariales de la comunidad (Cierval) la posibilidad de construir dos tramos de autopista de peaje, uno entre Valencia y Requena y otro entre Alicante y Caudete, cuyo trazado sea paralelo al AVE y que se destine a vehículos ligeros para poder plantear el aumento del límite de velocidad –120 kilómetros por hora–, y que “en un futuro” esta vía se extienda hasta llegar a la Comunidad de Madrid.
Así lo explicó el consejero de Infraestructuras y Transporte, Mario Flores, tras participar en la Comisión de Infraestructuras de Cierval, junto al presidente de la Confederación, Rafael Ferrando, donde trasladó la intención de la Generalitat de “liderar el proyecto” de una autovía alternativa que una Madrid y la Comunidad, que ya se solicitó en la Cumbre entre ambas comunidades el pasado mes de abril, porque “estamos pidiendo terceros carriles a la A-7, y queremos estudiar una autopista de peaje que el Ministerio de Fomento no se está planteando ahora”.
Según explicó el consejero, la “inquietud” de descongestionar las carreteras se basa en el índice medio diario de vehículos que, en la zona de Valencia, desde la A-3 hasta el cruce de la CV-50, en Chiva, es de cerca de 70.000, “de los que casi un 25 por ciento son pesados”, y en Alicante supera los 65.000 vehículos, aunque “en breve” podrían rondar los 100.000, algo que consideró “preocupante”.
“Nos estamos limitando al linde con la Comunidad –hasta Requena y Caudete– pero en el futuro serán las otras comunidades autónomas las que tendrán que ir cogiendo el testigo y conectar con la R-3 o la R-4″, matizó Flores, que señaló que en el caso de Alicante es “más fácil” porque en La Roda (Albacete) comienza la AP-36, que ya es la autopista de peaje que conecta con Madrid.
En cuanto al trazado, el consejero se mostró “más interesado” en que sea paralelo al corredor de alta velocidad ferroviaria, tanto el de Valencia como el de Alicante, que a la A-3, y aseguró que proyectan una autopista “sólo para vehículos ligeros, que no tenga excesivas salidas y que esté en condiciones muy seguras para estos vehículos”.
Así, por el diseño de la autopista, contemplan la posibilidad de aumentar el límite de la velocidad permitida, establecido en 120 kilómetros por hora, “para que sea una alternativa clara para quien quiera ir por una vía mucho menos cargada y llegar a Madrid en un tiempo más corto”. Según el consejero, abogarán por esta opción que, aseguró, se está estudiando en determinados tramos de todas las carreteras.
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